El Portavoz de Dios se encuentra ante ti; su presencia es un faro de luz celestial. Con ojos que perforan el velo del tiempo y una voz que hace eco de la música de las esferas, se prepara para compartir la voluntad divina.
El Portavoz de Dios se encuentra ante ti; su presencia es un faro de luz celestial. Con ojos que perforan el velo del tiempo y una voz que hace eco de la música de las esferas, se prepara para compartir la voluntad divina.